Propuesta de Moratoria Consensuada

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Preparada por Grupo de Puebla – Colombia
Ernesto Samper, Ex Presidente de la República
Clara López, Ex Ministra de Trabajo
Colombia, 26 de abril de 2020
Actualizado 2 de mayo

La pandemia del coronavirus ha impuesto una enorme carga fiscal a los países en desarrollo, tanto de ingresos bajos como de ingresos medios, para adecuar la respuesta en salud frente al contagio y solventar las medidas compensatorias sociales y económicas del confinamiento, sin mencionar todavía los requerimientos de volver a poner en marcha las economías una vez se controle la expansión del virus.

El choque simultáneo a la oferta y la demanda, que ha bajado los pronósticos de crecimiento a tasas negativas para 2020, repercute en la caída del precio del petróleo (que implica reducción de ingresos públicos para exportadores), la huida de la inversión extranjera indirecta hacia la seguridad del dólar, la devaluación de las monedas y el cierre repentino de los flujos de crédito privado hacia los países emergentes y en vía de desarrollo. Todo ello amenaza con sumar una crisis de la deuda externa a la crisis económica suscitada por la pandemia.

Un indicador de la gravedad para las balanzas de pagos de los países en desarrollo es el cálculo del Institute of International Finance (IIF), según el cual US$ 95.500 millones de inversiones de portafolio de no residentes salieron de los países emergentes entre finales de febrero de 2020 y mediados de abril; casi cinco veces la sucedida durante los tres meses siguientes la explosión de la crisis financiera mundial de 2008, cuando ascendió a algo menos de 20.000 millones de dólares.[1]

Según un estudio realizado por varios académicos del Centre for Economic Policy Research (CEPR), el cierre intempestivo del crédito privado hacia los países en desarrollo reducirá los ingresos del sector público este año en aproximadamente US$ 237.000 millones, siendo los países de América Latina y el Caribe (LAC) los más afectados con una reducción de US$ 102.000 millones.[2] El sector privado está incluso en una situación más vulnerable, con desembolsos previstos por US$447.000. El servicio de la deuda total, por su parte, asciende a US$ 814.000 millones, US601.000 de capital y US$213.000 de intereses, distribuido así:

Cuadro No. 1
Ya más de 100 países han acudido al FMI para obtener préstamos de emergencia y la obtención de nuevos créditos en el mercado financiero mundial se ha direccionado hacia las economías fuertes del mundo que han aprovechado los recursos que han salido huyendo de las economías emergentes para financiarse a bajo costo. Son muchas las voces que empiezan a pedir alivios en el servicio de la deuda y condonaciones, especialmente para los países más pobres. La realidad es que si no se toman medidas oportunas, lo que tiende a abrirse paso es una crisis simultánea y desordenada de la deuda de un elevado número de países en desarrollo, e incluso de algunos del mundo desarrollado como España, Italia o Grecia.

Si bien es cierto que algunos países han conseguido colocar bonos de deuda pública a tasas razonables del 4% como Panamá, muchos de los países emergentes se encuentran en situación de vulnerabilidad como se desprende del análisis que al respecto ha hecho la revista The Economist (ver Cuadro No. 2 al final).

Por ello consideramos que se requiere una propuesta ambiciosa para evitar esa muy probable eventualidad, que pueda reunir un consenso mayoritario, ser considerada seriamente, y finalmente adoptada.

Moratoria temporal consensuada de la deuda externa soberana (y también de la privada).

Lo que verdaderamente va a evitar una recesión global prolongada o incluso una depresión de impredecibles proporciones, es conseguir que el FMI, respaldado por el Tesoro norteamericano y la Unión Europea, en coordinación con la banca privada y multilateral, estructure una moratoria temporal de la deuda pública (y privada) de los países de ingreso medio y emergentes como Colombia, México, Chile, Argentina y la India y también de países desarrollado como España, Italia y Grecia. Para los países de mayor vulnerabilidad, lo que se requiere y parece existir el consenso para hacerlo, es la condonación de la deuda externa como lo solicitado el Papa Francisco.

Una propuesta de tal índole solo tiene posibilidad de éxito si se obtiene el respaldo del G20 y de los organismos multilaterales. El G20, en su sesión del 14 de abril, ya acordó suspender hasta finales de 2020, los reembolsos de los préstamos oficiales bilaterales de los 76 países más pobres del mundo que reciben apoyo a través de la ventana concesional de la Asociación de Desarrollo Internacional (IDA por sigla en inglés) del Banco Mundial, más Angola.[3] Aun cuando constituye un buen comienzo, es totalmente insuficiente. En el Cuadro No. 1 puede observarse que ella solo cubre una mínima parte de las necesidades, pues el servicio de la deuda de los países más pobres asciende solamente US$14.000 millones cuando el servicio total de los países de América Latina y el Caribe llega a los US$ 262.000 millones y la de la totalidad de los países en desarrollo a US$814.000 millones.

De una parte, la deuda pública total y con garantía pública de los países más pobres cuya condonación ha pedido el Papa Francisco es de es de US$ 118.000 millones. Para sobreaguar la pandemia y sus nefastas secuelas económicas y sociales esos países requieren la condonación y no una moratoria temporal. De otra parte, la moratoria debe contemplar a los acreedores privados que, para países de ingreso medio como México, constituyen la mayor parte de su deuda externa (ver Cuadro No. 3 completo en el anexo).

La moratoria consensuada y temporal para todos los países que la soliciten, excepción hecha de las economías fuertes (AAA+), sería un cambio de paradigma y la única vía disponible para evitar una crisis de la deuda generalizada con otra década perdida, no de América Latina, sino del mundo entero. Incluiría la deuda pública externa, tanto con acreedores institucionales como con tenedores de bonos. En resumen, el FMI y el Banco Mundial cumplirían el papel de ejecutores de una cooperación humanitaria mundial sin precedentes. Para ello, debe iniciarse de inmediato una ofensiva diplomática, también sin precedentes.

Como bien los anotan, Lawrence Summers, exsecretario del Tesoro de EE UU.; y Gordon Brown, ex primer ministro de Gran Bretaña, en reciente columna de opinión: “Así como la pandemia puede contenerse de manera más eficaz y menos costosa con acciones tempranas agresivas, la lección del pasado es que las recesiones globales y sus costos humanos se abordan mejor de manera rápida y audaz. Una moratoria del pago de la deuda de dos años para cada economía emergente y en desarrollo que necesite ayuda serviría a ambos objetivos”.[4]

Beneficios

Dicha moratoria generaría una serie de beneficios en cascada. En primer lugar, evitaría una crisis generalizada y desordenada de la deuda soberana[5] que puede conjurarse si se establecen cuotas de gracia de capital e intereses por un periodo prudencial a todo país que lo solicite, con la excepción hecha de las grandes economías que no lo requieren. Debe incluso considerarse algún tratamiento general frente a parte de la deuda privada para evitar la quiebra de grandes empresas nacionales endeudadas en dólares.

Dicha moratoria no tendría por qué excluir a los beneficiarios del marcado de capitales que en la práctica ya está cerrado para el grueso de los países, al no responder a razones de manejo económico sino a un estado de necesidad o fuerza mayor reconocido por todos.[6] Adicionalmente contaría, de conseguirse, con el visto bueno del FMI, el Banco Mundial y el G20 no tendría por qué cargar estigma alguno.

Finalmente, como en promedio, los países dedican alrededor del 20 % de sus presupuestos al servicio de la deuda externa, un promedio de entre 4 y 5 puntos del PIB, esos recursos quedarían disponibles para destinar a las exigencias de la salud pública y a conjurar los graves efectos sociales y económicos de la pandemia. Especial priorización debe darse al apoyo económico a las familias que viven al día en la informalidad que, en América Latina, según la CEPAL, son el 47 % de la fuerza laboral, y a las pequeñas y medianas empresas que constituyen cerca del 80 % del empleo. Con esta importante fuente de recursos, muchos países se acercarían a un monto del 10 % del PIB, una referencia de lo que puede costar enfrentar esta primera etapa de la pandemia, si se toma como referencia el paquete inicial de los EE. UU., donde se ha destinado el 10.6% del PIB, una economía sin los niveles de vulnerabilidad social de los países de ingreso medio a los que se propone beneficiar.[7]

El caso de Argentina.

Mención especial merece el caso de Argentina que ya está en negociaciones formales con sus acreedores internacionales privados. El Grupo de Puebla apoya a Argentina y espera que su propuesta sea aceptada ya que sus planteamientos en materia de intereses y capital son eminentemente razonables, especialmente cuando el propio FMI ha declarado que considera que su deuda externa es “insostenible”. Ello es así, aún en mayor grado con la pandemia del COVID 19 que demanda gasto público inaplazable para contener sus efectos.

Cuadro No. 2. [8]
Selección de economías emergentes ordenadas por cuatro criterios de vulnerabilidad

Detalle explicativo del Cuadro No. 3:

Tabla: Datos de referencia por grupos de países[9]

Esta tabla, tomada del Documento de Política Pública No. 103 de abril de 2020 del Centro para la Investigación de Políticas Públicas (Centre for Economic Policy Research – CEPR),[10] informa de las existencias de deuda, desembolsos, reembolsos principales e intereses adeudados por tipo de deuda y grupo de acreedores para todos los países en desarrollo y mercados emergentes, con exclusión de China. La clasificación regional y por ingresos es la adoptada por el Banco Mundial, según su sigla en inglés: (EAP: Asia Oriental y el Pacífico; TCE: Europa Emergente; LAC: América Latina y el Caribe; MNA: Oriente Medio y el Norte África; SAS: Asia Meridional; SSA: África subsahariana; LIC: Países de bajos ingresos; LMIC: Países de ingresos medios-bajos, UMIC: Países de ingresos medios-altos).[11] La última columna (G20 Standstill) incluye a todos los países a los que se dirige la acción de alivio de la deuda aprobada por el G20 el 16 de abril..

La fuente del Cuadro No. 3 corresponde cálculos de los autores del documento de política pública No. 103, basados en los datos del IDS del Banco Mundial. La deuda pública y con garantía pública o PPG a corto plazo se calcula utilizando la proporción de deuda PPG a largo plazo sobre la deuda total a largo plazo. El valor PPG de la suspensión repentina se da sumando el principal y los intereses debidos a los acreedores privados (incluidos a corto plazo) y restando los flujos netos de los acreedores oficiales (obtenidos al restar el principal y los intereses de los desembolsos). Las necesidades de financiamiento de la PPG se calculan agregando todos los intereses y pagos de capital adeudados.

[1] International Finance Institute. Capital Flows Spotlight. Para más información ver: Robin Brooks, et. al. Sudden Stop in Emerging Markets https://www.iif.com/Portals/0/Files/content/2_IIF2020_April_CFR.pdf

[2] Fuente: Tabla No. 1 CEPR. Patrick Bolton, Columbia University & CEPR; Lee Buchheit, Professor (Hon) University of Edinburgh; Pierre-Olivier Gourinchas, UC Berkeley & CEPR; Mitu Gulati, Duke University; Chang-Tai Hsieh, University of Chicago & CEPR; Ugo Panizza, Graduate Institute, Geneva & CEPR; Beatrice Weder di Mauro, Graduate Institute, Geneva & CEPR: Policy Insight Paper No. 103: Born Out of Necessity: A Debt Standstill for COVID-19. https://cepr.org/sites/default/files/policy_insights/PolicyInsight103.pdf

[3] Banco Mundial, Clasificación de países por ingresos: https://datahelpdesk.worldbank.org/knowledgebase/articles/906519-world-bank-country-and-lending-groups

[4] Gordon Brown y Lawrence Summers, El alivio de la deuda es la ayuda pandémica más eficaz https://www.project-syndicate.org/commentary/debt-relief-most-effective-covid19-assistance-by-gordon-brown-and-lawrence-h-summers-2020-04

[5] Pierre-Olivier Gourinchas y Chang-Tai Hsieh. The COVID-19 Default Time Bomb, Apr 9, 2020 (Pierre-Olivier Gourinchas es profesor de Economía de la Universidad de California, Berkeley, and a profesor invitado de la Universidad de Princeton; Chang-Tai Hsieh es profesor de Economía de la Universidad de Chicago, Booth School of Business). https://www.project-syndicate.org/commentary/covid19-sovereign-default-time-bomb-by-pierre-olivier-gourinchas-and-chang-tai-hsieh-2020-04

[6]Artículo 25, apartado 1: La necesidad no puede ser invocada por un Estado como motivo para excluir la ilicitud de un acto que no sea conforme con una obligación internacional de ese Estado a menos que el acto: a) sea la única manera de que el Estado proteja un interés esencial frente a un peligro grave e inminente; y b) no menoscaba gravemente un interés esencial del Estado o de los Estados hacia los que existe la obligación, o de la comunidad internacional en su conjunto. Comisión de Derecho Internacional (2001) (Traducción de la autora)

[7] CEPR. Ibid.. El paquete de rescate de 2,3 billones de dólares en Los EE.UU. es del 10,6% del PIB de EE.UU. en 2019 (https://www.bea.gov/news/2020/gross-domestic-product-fourth-quarter-and-year-2019-advance-estimate )

[8] The Economist. 1º de mayo de 2020. Nuestra clasificación examina 66 economías en cuatro posibles fuentes de peligro. Estos incluyen la deuda pública, la deuda externa (pública y privada) y los costos de endeudamiento (aproximados siempre que sea posible por el rendimiento de los bonos en dólares de un gobierno). También calculamos sus probables pagos en el extranjero este año (su déficit de cuenta corriente más sus pagos de deuda externa) y lo comparamos con sus reservas de divisas. El rango de un país en cada uno de estos indicadores se promedia para determinar su posición general. https://www.economist.com/briefing/2020/05/02/which-emerging-markets-are-in-most-financial-peril

[9] CEPR. Patrick Bolton, Columbia University & CEPR; Lee Buchheit, Professor (Hon) University of Edinburgh; Pierre-Olivier Gourinchas, UC Berkeley & CEPR; Mitu Gulati, Duke University; Chang-Tai Hsieh, University of Chicago & CEPR; Ugo Panizza, Graduate Institute, Geneva & CEPR; Beatrice Weder di Mauro, Graduate Institute, Geneva & CEPR: Policy Insight Paper No. 103: Born Out of Necessity: A Debt Standstill for COVID-19. https://cepr.org/sites/default/files/policy_insights/PolicyInsight103.pdf

[10] CEPR. Patrick Bolton, et. al.

[11] Banco Mundial. Clasificación de países por nivel de ingreso y por región geográfica. https://datahelpdesk.worldbank.org/knowledgebase/articles/906519-world-bank-country-and-lending-groups Los países de América Latina están en su mayoría en la clasificación de ingresos medios altos (UMIC upper medium income). Chile aparece como de ingresos altos y Haití como de ingresos bajos (LIC)