El imperativo de la despetrolización

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Imagen: ElEconomista.net

Clara López Obregón / Kienyke.com

El mundo cambió pero muchos dirigentes políticos y gremiales no han caído en cuenta. De ahí las críticas estridentes a la propuesta de Gustavo Petro de no realizar más exploraciones de petróleo. La noticia publicada esta semana por El Espectador los debió coger por sorpresa: “Países como Colombia deben dejar de producir petróleo y gas antes de 2050”, afirma un informe dirigido por el profesor Kevin Anderson del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático de la Universidad de Manchester.

Para cumplir con la meta del Acuerdo de París, el Centro Tyndall recomienda un estricto cronograma de desmonte de la producción petrolera y de gas que los países productores deben cumplir. No se trata solamente de dejar de explorar petróleo, sino de dejar de producirlo. “Una transición basada en los principios de equidad requiere que las naciones ricas y de altas emisiones eliminen toda la producción de petróleo y gas antes de 2034, mientras que las naciones más pobres tienen hasta 2050 para poner fin a la producción”, señala el informe. Los países más ricos deben reducir su producción a la mitad en seis años y eliminarla en doce. Para los más pobres, la reducción a la mitad debe alcanzarse en 2037 y la cesación total de la producción en 2050. Los intermedios, entre los cuales se encuentran Colombia, México y Brasil, deben reducir su producción en 28 % hacia 2030 y en más del 90% para 2043.

Este tipo de investigaciones muestran que la propuesta de Petro se enmarca dentro la exigencia global de acción inmediata por parte de países grandes y pequeños, ricos y pobres. Tal como sostiene Petro, los países ricos deben apoyar financieramente a los países pobres en el empeño de enfrentar el cambio climático. Esa es una promesa que los poderosos vienen incumpliendo. Las recomendaciones del Grupo Intergubernamental de Expertos en cambio climático (IPCC, por sus siglas en inglés) y del Centro Tyndall le parecen exageradas a algunos, pero ello se debe al desconocimiento del grado de consenso científico que acompaña a las primeras, de las cuales surgen las segundas.

El Grupo Intergubernamental IPCC está compuesto por 300 científicos de excelencia escogidos meritocráticamente.  Sus informes tienen un riguroso método de investigación en la que participan centenares de personas expertas. La aprobación de los textos se hace oración por oración y cada una debe contar con unanimidad, tanto de los 300 autores integrantes del Grupo como de la mayoría de los gobiernos que integran a las Naciones Unidas.

La urgencia de tomar acción ya se desprende de la alerta reiterada en el más reciente informe del IPCC que afirma que los “los impactos son ya de tal intensidad que la salud del planeta y el bienestar de quienes lo habitamos están comprometidos.” La trayectoria que lleva el mundo ya nos ubica por encima de las metas del Acuerdo de Paris. Hay una peligrosa demora en actuar. De ahí que la propuesta de Petro no solamente sea responsable, sino acorde con los compromisos internacionales de Colombia y con la vida en el planeta.