Capital-Región, condición clave para desarrollo socioeconómico de Bogotá

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Rubén Darío Utría

REDACCIÓN /

Análisis del experto colombiano en planificación, Rubén Darío Utría.

La concreción de un proceso de integración articulada entre Bogotá y los municipios circunvecinos, que las diversas administraciones de la capital han denominado Capital-Región, “constituye una condición sine qua non para su desarrollo socioeconómico”, afirma el profesor y asesor internacional en planificación urbana, Rubén Darío Utría, quien desde hace más de 30 años viene dedicado a estudiar el fenómeno de la metropolización de la capital colombiana y la Sabana.

Para este especialista, es preciso que las autoridades de la capital asuman la responsabilidad de tomar en serio el tema ya que posibilitará un manejo político y coordinado en la ejecución de programas conjuntos de desarrollo social de Bogotá y los municipios que comprenden su área de influencia, lo cual “no se ha logrado por la prepotencia de algunos alcaldes, por un lado, y por otro, porque algunos municipios de la Sabana prefieren ser cabeza de ratón y no cola de león”.

Utría explica que el concepto de Capital-Región “es el resultado de la combinación de dos procesos socioeconómicos y territoriales interrelacionados que afectan a las grandes concentraciones urbanas y su área próxima de influencia. El primero es la conurbación o aproximación física progresiva de la ciudad principal y uno o varios de los centros vecinos, o el conjunto de estos, como resultado de una dinámica de crecimiento acelerado, incontrolado y periférico. El segundo es la integración sistémica de dicho conjunto de centros y sus respectivas comunidades, espacios ecológico y socioeconómico por encima de los límites político administrativos, las jurisdicciones y las autonomías políticas, administrativas y fiscales municipales y aún departamentales”.

Aunque en el pasado algo se había avanzado en concretar zonas geográficas de planificación a través de las áreas metropolitanas, la falta de voluntad política y la deformación de ley que las reglamentó por parte del Congreso de la República, constituyeron factores que frenaron el impulso de desarrollo regional.

Autonomía y coordinación  

Para la concreción de la adecuada articulación entre Bogotá y las poblaciones circunvecinas, Utría afirma que se requiere de un mecanismo legal que determine un régimen especial y preserve la autonomía de los municipios de la región pero que, al mismo tiempo, posibilite trabajar coordinadamente en temas como infraestructura vial, servicios públicos y constitución de empresas regionales.

“Esta ley debe obligar a tener un plan de desarrollo común a la región con una dirección coordinada. Esto funciona si se definen tanto los intereses del Distrito Capital como los del departamento de Cundinamarca”, pero esto se puede conseguir también, agrega, por la simple voluntad de los municipios.

No obstante, recuerda que ha habido procesos que se frustraron en el pasado por la falta de una ley que reglamente con claridad las funciones y competencias. En el área metropolitana de Medellín, por ejemplo, el municipio de La Estrella decidió no hacer parte de esta asociación regional, pero cuando necesitó de cierta infraestructura por parte de la Empresa de Servicios Públicos de la capital antioqueña se le negó. Igual ocurrió con Yumbo que no quiso unirse con Cali y al solicitar la ampliación de líneas telefónicas no encontró respuesta por parte de Emcali.

Utría también trae a cuento el caso del área metropolitana de Bucaramanga que comenzó a raíz de la Constitución del 91 y de la cual hacía parte el municipio de Lebrija en el que se encuentra el aeropuerto de la capital santandereana, hasta cuando ahí apareció petróleo y esta población buscó desligarse de esta unidad de planeación. “Gracias al esfuerzo de varios alcaldes y de la Asamblea departamental se logró que este municipio se integrara nuevamente y hasta ahora ha funcionado bien”.

Las experiencias internacionales         

En las grandes metrópolis del mundo la conurbación ha sido exitosa, dice el profesor Utría y pone de ejemplo los casos de ciudades como Los Ángeles, Chicago, Nueva York, Londres y París.

“La experiencia de París –explica-, es muy ilustrativa porque nueve comunas teniendo su propio ritmo giran alrededor de un centro, en este caso la capital francesa. Otras ciudades europeas como Roma, Berlín y Moscú llevan alrededor de 70 años de planificación regional metropolitana. En América Latina están los casos exitosos de Santiago de Chile y Buenos Aires, el más antiguo, que se conoce con la denominación del Gran Buenos Aires”.

Este proceso de desarrollo planificado de integración sistémica es sumamente interesante, habida cuenta que “los municipios conurbanos, sus territorios, sus poblaciones, sus economías, sus recursos naturales, su cultura y sus intereses locales se amalgaman para construir una nueva y compleja unidad territorial, económica, demográfica y sociocultural. Y obviamente, este nuevo escenario demanda una nueva y eficiente institución político-administrativa metropolitana”.

Poniendo énfasis en la planificación del desarrollo regional, dice Utría, “Bogotá tiene la posibilidad de prospectar su futuro a 50 o 100 años, porque el reto de gobernar no se limita a la administración del Distrito o del municipio sino a planificar y a transformar la ciudad, evitando que la administración vaya a la zaga y enfrente con eficacia problemas como el de la urbanización desordenada que termina manejado por los grandes empresarios de la construcción, los mafiosos y los piratas y que genera graves perjuicios medioambientales y socioeconómicos”.

La implementación de Ciudad-Región, puntualiza este especialista, “en buena medida sustenta la solución al desarrollo social y económico de la capital”.