Acuerdo Humanitario: Debilidad o Indiferencia

Por Clara López Obregón   

El 4 de agosto de 2004 se llevó a cabo una sesión insólita en el Concejo de Bogotá para debatir el tema: Acuerdo Humanitario ¿Debilidad o Indiferencia? Convocada por su Presidente, el concejal por el Polo Democrático Independiente (PDI), Bruno Díaz, la corporación escuchó, uno a uno, los planteamientos de tres ex presidentes: Rodrigo Carazo de Costa Rica, Alfonso López Michelsen y Ernesto Samper; del Alcalde Bogotá, Luis Eduardo Garzón; del profesor Frits Kalshoven, ex presidente de la Comisión Internacional Humanitaria de Encuesta; y de varios familiares y víctimas del secuestro político.

Derecho humanitario es obligatorio para todos

La importancia del encuentro se ha venido conociendo por las propuestas que suscitaron los expositores. El profesor Kalshoven dejó claramente expuesto dos temas que han trascendido de la teoría al campo de las propuestas. En primer lugar, apoyó la tesis de que un Acuerdo Humanitario para el intercambio de secuestrados y retenidos por presos de la guerrilla es jurídicamente viable. En segundo lugar, porque llamó la atención sobre el mecanismo de la Comisión de Encuesta, que puede aplicarse a conflictos internos por las funciones que le confiere el artículo 90 del Protocolo I. Explicó como sería de utilidad para facilitar, a través de sus buenos oficios, la restauración de una actitud de respeto por el Derecho Internacional Humanitario en Colombia.

La opinión pública lo respalda mayoritariamente

El ex presidente Samper, por su parte, centró su intervención en la divulgación de una encuesta del Centro Nacional de Consultoría realizada en los últimos días de julio que revela un cambio favorable en la actitud de los colombianos frente a un posible intercambio humanitario. Con base en los resultados, invitó al Presidente a Uribe a modificar su actitud, si no por convencimiento, por el impacto positivo que la liberación de los secuestrados pudiera tener sobre su imagen en una posible campaña para su reelección. Los datos no podrían ser más oportunos. El 74% de los encuestados se pronunció partidario del Acuerdo Humanitario, frente a 23% que no lo respalda; el 71% lo vería como un acto de grandeza del primer mandatario, frente un 20% que lo consideraría síntoma de debilidad; y un 65% encontró que el Acuerdo Humanitario le interesa más al país que la reelección, mientras que apenas el 30% opina lo contrario.

Foro del Concejo produjo resultados

Las secuelas del foro del Concejo están a la vista. El 15 de agosto el ex presidente López publicó una carta abierta proponiendo que el Gobierno solicitara una Comisión de Encuesta para destrabar la aplicación del derecho Internacional Humanitario en el país. Enseguida y a título de respuesta, tanto a López como a la abrumadora evidencia de la encuesta revelada por el ex presidente Samper, el Gobierno hizo pública una propuesta a los alzados en armas para liberar a 50 presos por el delito de rebelión a cambio de los soldados y civiles que mantienen en cautiverio.

Parodiando la emoción del Neil Amstrong cuando pisó la luna, citada en las pancartas que decoraban el Salón de los Comuneros del Concejo de Bogotá, se puede afirmar: Un pequeño paso para el Gobierno, un enorme salto para los secuestrados, la justicia, los soldados retenidos, la imagen del Presidente Uribe, la paz y la imagen internacional de Colombia, (ver Cuadro).

La propuesta del Gobierno

Es claro que del dicho al hecho hay mucho trecho, pero el avance ha sido sustancial. El Gobierno ha aceptado que sí tiene facultades legales para realizar el Acuerdo Humanitario y ha reversado una posición hasta ayer intransigente. Cuando las FARC idearon la estrategia de retención de militares y secuestrados para buscar el canje por los líderes y militantes guerrilleros presos, la inteligencia militar tomó literalmente el término “túnel” que aparecía en las comunicaciones interceptadas a los jefes guerrilleros. Mientras el INPEC buscaba túneles en las penitenciarías, las FARC aumentaban el número y la jerarquía de las personas retenidas. Las FARC seguramente no aceptarán que sea el Gobierno quien determine quien sale libre, cuando en las cárceles están dirigentes guerrilleros de la talla de xx y yy pedidos en extradición. El “túnel” se ideó para ellos y no para jóvenes rebeldes que enfrentan, como mucho, tres años de prisión. La propuesta gubernamental es de alcance limitado, pero el desenlace final dependerá de la dinámica de la negociación que se tendrá que dar.

Comisión de Encuesta

Por ello tampoco debe descartarse la propuesta del Expresidente Alfonso López Michelsen de convocar una Comisión de Encuesta para investigar las violaciones del DIH por parte de los actores armados y para buscar, mediante los buenos oficios de los comisionados internacionales, acercamientos entre las partes para ir aclimatando compromisos y acuerdos parciales que permitan excluir a la población civil de los peores efectos de la guerra.

Si quieres la paz, prepara la paz

“Vivimos un mundo en el cual la paz se liga al imperio de la fuerza y en el cual los más poderosos gobernantes no han salido aún de la práctica del viejo adagio latino si vis pacem para bellum (si quieres paz prepara guerra), pretendiendo una paz basada en el armamentismo y, en consecuencia, en el terror (….) Bajo la propuesta de que es necesario enfrentar las amenazas a la paz sobre una consideración diferente a la tradicional, propusimos el lanzamiento de un esfuerzo nuevo orientado por el principio si vis pacem para pacem (si quieres la paz prepara la paz), no militar sino humana, que sustituyera al adagio latino y fundamentara su razón de ser en el deseo de supervivencia del género humano.”

La fuerza de la No-Violencia

La No-Violencia como acción de comunidades, demostró, con Gandhi y Martín Luther King a la cabeza, que es capaz de vencer estructuras políticas rígidas, que es suficiente para cambiar sustancialmente la vida de los pueblos (…) La No-Violencia fue, y a mi juicio sigue siendo, arma contundente para el triunfo de la justicia y de la moral.”

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